Negocios SÍ, pero siempre más allá

lord jack knifePodemos considerar, a día de hoy, que el mercado de la barbería puede ser una apuesta de valor segura pues la demanda es mayor que la capacidad de poder satisfacerla. Este dato, obviamente, motiva a profesionales del sector de la belleza, inversores, fabricantes e incluso nuevos aspirantes al título de barbero del año. Por Lord Jack Knife

Sin embargo, nadie recae en la cuenta de que lo que realmente hace que una marca sea grande o que un profesional sea un verdadero referente no es ni más ni menos que el hecho de ir más allá.

¿Y qué significa ir más allá?

Siendo breve, ir más allá podría definirse con los siguientes aspectos, que además, cualquiera que lo desee puede desarrollar: el deseo continuo de superación personal, la búsqueda de la perfección, la inspiración del mercado y, cómo no, la capacidad de hacer dinero.

Algo solemne que solo un 10% de profesionales de todo el mundo aplica en su rutina diaria. No deja de asombrar que la fórmula del éxito sea tan simple y tan al alcance de todos, ¿verdad?

Por contra, el otro 90% restante, solo se dedica a copiar lo que aparentemente ya funciona, aplaudiendo a Don Ingenio por tan brillante decisión y frotándose las manos mientras, sentados, esperan dar una calurosa bienvenida a Doña Fortuna.

Tras superar semejante estado de embriaguez, la implacable realidad se sirve cruda y fresca, como sutiles piezas de sushi, solo que este tiene el toque insípido del bandejero del supermercado de turno. Hacer negocio llega a ser una ciencia repleta de leyes y teorías y, lo cierto, es que no suelen fallar.

Con barberos a la conquista de la distribución cosmética sin invertir capital, fabricantes que se conforman con producir lo ya existente, nuevas generaciones de talentosos profesionales en la venta de fachada con poco contenido, sin olvidarnos de aquel consumidor que un día dejó crecer su barba para convertirse en enciclopedia andante del cuidado de la misma para acabar vendiendo frasquitos en internet.

En mente y boca de todos está la pregunta de qué pasará cuando el hombre no quiera llevar barba. ¿Hacia dónde irá la demanda en cuidado personal?

Para unos puede ser una auténtica catástrofe, pues el mercado no necesita medio millón de referencias en aceites de barba, ni ejércitos de barberos al estilo Schorem en cada punto cardinal del planeta. Pero para el ya citado 10%, la respuesta es fácil pues la demanda siempre puede controlarse cuando vas más allá.