Kilian Marín en la Secret Master Class

Que la Secret es un formato en sí mismo y posiblemente de los más seguidos e imitados del sector, no es un ningún secreto, valga la redundancia. Con franquicias en Australia, Moscú y Londres, este encuentro educacional, cuya última edición se celebró el día después de Show Positivo, su espíritu fundacional se mantiene inalterable: abrir las mentes, ilusionar a los asistentes y servir de motor e impulso creativo gracias a una aproximación directa y muy cercana con sus protagonistas. En esta ocasión, el Workshop Experience –lugar elegido para esta convocatoria– reunió a Tim Hartley y Johanna Cree Brown, quienes pudieron entrar en el detalle de las propuestas presentadas el día anterior; X-presion en colaboración con el maquillador Lewis Amarante; el fotógrafo Eugenio Recuenco –con cuyo ojo fotográfico X-presion ha conseguido su séptimo AIPP–; TrØmmel y Davo, en la parte sonora y visual, respectivamente; y Kilian Marín, con quien charlamos sobre su trabajo como estilista para las más prestigiosas pasarelas internacionales. Por Marga Sánchez

_MG_1234

¿Cómo resumirías tu experiencia en la Secret Master Class?

¡Ha sido espectacular! Lo de estos chicos no tiene igual. Su capacidad de reunir a mitos e iconos de nuestra profesión no es para nada fácil. Están haciendo historia y saber que tú eres una pequeña parte de ella no tiene precio. Poder transmitir al público tu experiencia, compartir backstage y muchas anécdotas con Tim Hartley, aprender de X-presion y de Johanna… ¡un chute de vida! Además, pude reencontrarme con muchos compañeros que no veía desde hacía muchos años, mirar al pasado y pensar qué hubiera pasado si no se hubieran cruzado en tu camino. Quizá hoy no sería peluquero.

¿Qué conexión te une a X-presion?

(Risas) Son buenos amigos y como hermanos mayores. Arnau Faixó nos presentó hace unos 13 años y ya había trabajado con ellos en Fundaction. Jorge fue mi primer profesor cuando aterricé en Madrid; Jose tenía una conexión muy especial con mi madre, que en paz descanse; y con Marco compartimos los mismos gustos musicales. A lo largo del camino nos hemos ido encontrando, sin perdernos nunca la pista.

¿Qué te motivó a participar en la experiencia?

Una intensa charla con Jose sobre la vida, una noche, en Girona, en la que hubieron risas y lágrimas. Me explicó en qué consistía el evento y pensé que la Secret sería perfecta para brindarle honor a dos personas que ya no están y que han influido mucho en mi vida profesional: una es mi madre, quien me transmitió el amor en grado máximo a la profesión; y la otra es Arnau Faixó, quien hace ya casi un año que no está con nosotros, como gran amigo y guía en mis principios como peluquero.

image003

¿En qué momento te diste cuenta de que tu lugar estaba en la peluquería que se hace en pasarela o para editoriales?

Al poco tiempo de empezar. Hablaba con mi madre y le decía “me encantaría crear peinados para imágenes en las que todo se viera perfecto, pero por detrás estuvieran aguantados con alambres”. Obviamente, esto lo decía con toda mi ignorancia del sector (sonríe). Siempre había soñado con hacer pasarelas y servicios fotográficos, formar parte de una foto como un pintor y poder modificarla con el cabello.

Si te tuvieras que quedar con un rasgo que hace de la peluquería española una peluquería distinta, ¿cuál sería?

La peluquería española ha tenido siempre una base muy buena de peinado y recogido, por cultura y por tradición. Somos mediterráneos de cabellos gruesos y ondulados y hemos sabido cultivarnos muy bien en el arte del brushing. Actualmente pienso que también destacamos por la libertad de expresión que transmitimos en las fotos, de la que podemos disfrutar en los Premios Fígaro y los AIPP.

_MG_1015

¿Cómo funciona tu propio proceso creativo?

La moda te exige mucho conocimiento de su pasado, de nuestra historia, de la sociedad… La verdad es que el proceso creativo abarca muchas cosas, lo que te mantiene vivo siempre. Los diseñadores crean varias colecciones al año, cada una con sus inspiraciones y referencias que tienes que estudiar y conocer a fondo. Por suerte o por desgracia, siempre llevo el chip activado, con mi cámara de fotos a cuestas captando y dejando constancia de todo lo que me inspira. Después comparto, entre 3 y 4 meses al año, todo esto con el equipo de Guido Palau, formado por gente de todos los rincones del mundo. Es una experiencia de intercambio, aprendizaje y superación personal única.

¿Te imaginas volviendo a trabajar en un salón de peluquería? ¿Y residiendo en España?

Pues aunque suene increíble, a parte de hacer todo lo que hago, desde hace 2 años llevo también el salón de mi madre. Cada mes vuelvo a Girona y hago mis clientes, controlando que todo vaya bien. Seguramente, cuando me canse de coger tanto avión buscaré un sitio tranquilo en la Costa Brava donde poder disfrutar de la vida y de mi profesión.