Lord Jack Knife: “Mi trabajo solo tiene sentido si está perfectamente ejecutado”

Les presentamos a Salva Chanzá aka Lord Jack Knife. Nosotros le descubrimos cuando una publicación seleccionaba su barbería, 59ers Barber Shop, entre las diez mejores del mundo. Y nos sorprendimos de no haberle localizado en la multitud de eventos que pueblan el sector. Este maestro barbero valenciano, sin embargo, lleva consigo una trayectoria impecable, a la misma altura del estilo y savoir faire que destila, como un buen Macallan, con cada proyecto que emprende. Lord Jack, ¿dónde andaba usted metido? Por Marga Sánchez

 

¿Quién hay detrás de Lord Jack Knife?

Ante todo un ser humano que lucha por satisfacer sus sueños a través de su manera de entender la barbería.

 

¿Y resulta su personalidad tan afilada como su nombre indica?

Así como el filo de una navaja sólo cumple su función si está perfectamente afilado, mi trabajo sólo tiene sentido si está perfectamente ejecutado. Pero lejos de este homólogo, soy un tipo normal que se exige mucho a sí mismo y que a la vez disfruta haciendo lo que le gusta.

¿Cree que nació en la época equivocada y que su verdadero yo vaga en algún salón londinense de los años cincuenta?

No existe la época perfecta, pero sí me apasiona lo mejor de cada momento. Adquiero mi influencia de las cosas que considero se identifican con mi personalidad.

 

¿Qué le diría a aquel director de academia que le vaticinó el fracaso?

Le diría que el aprendizaje en la vida debe ser constante y que, lo que dista entre nosotros es, sencillamente, la convicción de creer saberlo todo en la vida. La inquietud por el conocimiento es lo que hace sentirse vivo a un ser humano. Según él “el saber no ocupa lugar pero sí tiempo”, para mí la información que absorbemos es el mejor regalo que nos podemos hacer a nosotros mismos.

 

Ahora muchos reivindican la vieja escuela, la barbería clásica. ¿Qué vio en ella en su momento que no vieron los demás y cuándo se dio cuenta de que se encaminaba hacia la especialización?

Reflexionando sobre mi trayectoria profesional, descubrí que todo el mundo cae en el error de creer en las ilusiones que las firmas cosméticas prometen. Sin embargo, lo que hace grande a un profesional no es la marca con la que trabaja sino la manera de desarrollar su labor. Ahí es donde reside el éxito individual. No importa la herramienta utilizada, si sabemos cómo emplearla. Yo aposté por algo que todo el mundo rechazaba por mero desconocimiento. No obstante mi apuesta se forjó en base a conocer cuáles eran mis capacidades así como también mis limitaciones.

 

¿Qué opina del tan comentado resurgir de la barbería española? ¿Cree que se está recuperando la tradición, si es que en algún momento la hubo, en nuestro país?

El resurgimiento no es otro que el de saber satisfacer las necesidades demandadas por los hombres actuales. Desconozco la tradición que hubo en España ya que nadie se preocupó por contar la historia de la barbería en este país. Hoy en día, todo reside en la adaptación al mercado, pero siempre respetando nuestra propia identidad. Muchos profesionales creen que aprendiendo técnicas desconocidas resolverán sus carencias y la cuestión está en entender su evolución para que perdure la eficiencia.

 

Mi abuelo fue barbero en la España de la posguerra. ¿Comparte algún código con aquella generación?

Desde luego, el de la artesanía.

 

Está embarcado en su propio proyecto formativo: LJK Barber College. ¿De dónde surge la necesidad de dar a conocer su método entre otros profesionales?

Obviamente no he descubierto la penicilina ni tampoco he inventado nada, pero sí pretendo transmitir adecuadamente lo que hace más de 100 años Arthur B. Moler estableció como verdaderos estándares de profesionalidad en barbería. Si todos nos preocupásemos por ser mejores profesionales, no sólo nuestro oficio se vería recompensado sino también nuestro bolsillo. Lo conceptual de mi programa educativo es el perfecto equilibrio entre cultura, técnica y marketing. Esa será mi verdadera apuesta de futuro.

 

Leo lo del afeitado en 14 movimientos y me entran unas ganas enormes de saber más. ¿Tantos secretos esconde este servicio?

Más que secretos, lo que sí existe es protocolo. El afeitado, hoy en día, debe ser un viaje sensitivo por uno de los gestos de cuidado masculino más utilizado desde tiempos remotos. Es la perfecta combinación entre riesgo y suavidad, un caballero desamparado a merced de otro, sintiendo la sutileza del metal cortante en su piel y embriagado por el festival aromático que se le sugiere en cada punto del ritual.

¿Cuándo se da por satisfecho con un corte?

Cuando éste roza la excelencia. Yo no corto pelo, busco esculpir un cráneo, estudio su relieve y configuro a partir de mi diagnóstico. Así es como yo lo concibo.

 

¿Es la barba el signo de la nueva masculinidad?

Lo que hace al hombre es la seguridad en sí mismo. Un caballero fiel a sus principios y que apueste por sus valores es la envidia de los otros y el deseo de las damas. Llevar vello facial puede denotar personalidad en aquel que la tiene y hace querer tenerla a quien carece de ella. Sin embargo, todo radica en nuestro comportamiento, pues como siempre digo, la elegancia y la autenticidad parten desde el interior.

 

¿Hacia dónde se dirigen las tendencias en peluquería masculina?

Creo que vamos a vivir una demanda en estilos de corte masculino en los que se respete la longitud, un hombre que se preocupa por su imagen y al que le gusta cuidarse.

 

Qué dice más de sí mismo: ¿su propio estilo, su barbería o su forma de utilizar la navaja?

 

Mis valores en la vida: superación profesional, elegancia personal e inspiración al prójimo.

El mejor momento en su barbería se vive cuando…

Transmitimos nuestra pasión por lo que hacemos.