Encrespamiento: que no sea tu problema

Un cabello encrespado es un cabello deshidratado. Ante la falta de humedad la fibra se expande para captar la humedad medioambiental y restituir la hidratación que le falta, dando como resultado el encrespamiento.

Es un problema capilar, que más allá de la estética, nos señala que nuestro cabello puede tender a volverse quebradizo y romperse, por lo que precisa de ciertos cuidados para mantenerlo en un estado óptimo.

Nuestro cabello cuenta con unas características que dependen de factores como el genético y que definen su color, forma y resistencia. A eso hay que añadirle condicionantes externos como el uso de planchas, secadores, algunos trabajos técnicos, mechas y coloración que pueden rebajar aun más su nivel de hidratación.

Luego están nuestros hábitos de vida, sobre todo en verano. El cloro de la piscina y la  sal del agua marina pueden enfatizar aun más el efecto frisado de nuestra melena, aparte del grado de humedad en el aire que haya en el lugar donde vivamos.

Encrespamiento verano

También hay que tener en cuenta que en verano es más propicia la deshidratación, y por tanto, es mayor la tendencia a encresparse.

Para corregir los efectos de esta falta de humedad, encontraremos la solución en productos específicos para esta alteración. Su funcionamiento consiste en combatir la carencia de hidratación, proporcionando la cantidad justa y necesaria de agua y/o aceites perdidos.

Asimismo, contamos con diferentes opciones y algunos cosméticos incluso hacen que el cabello repela la humedad medioambiental, evitando que se encrespe y que el acabado sea más duradero.

Utiliza champús y acondicionadores antiencrespamiento que dejaran el cabello sedoso e hidratado. Es importante realizar los dos pasos, lavado y acondicionado, ya que si después de utilizar el champú no aplicamos un acondicionador, estamos facilitando que el cabello se reseque. A la hora del aclarado, no abuses del agua demasiado caliente, favorece que pierda aun más la humedad.

No te frotes fuertemente el cabello con la toalla, ya que solo servirá para romper aun más la cutícula. Si además utilizas instrumentos de calor para secarlo, aplica productos termoprotectores y conecta el aparato a una temperatura media, no demasiado alta.

Una vez a a la semana no olvides aplicar una mascarilla nutritiva que evite la pérdida natural de agua del cabello. Peinálo con peines antiestáticos que eviten el efecto electrificado del cabello.

Para conseguir un resultado perfecto, un producto de acabado específico será tu gran aliado y favorecerá que el cabello se vea sano y bonito.

Evita las espumas y demás productos que incorporan ingredientes desecantes como el alcohol, ya que podrían enfatizar el efecto frisado. Además, ahora en verano, debemos proteger nuestra melena de los rayos solares con protectores que no la deshidraten.

También podemos recurrir a tratamientos profesionales que nos ayudarán a mantener a raya el encrespamiento en nuestro día a día para que no sea un verdadero quebradero de cabeza.

Existen diferentes opciones, aunque cada vez se extienden más los tratamientos que incluyen un número mayor de ingredientes naturales, consiguiendo así, no solo vencer el encrespamiento, sino nutrir y tratar el cabello.

Estos servicios incorporan ingredientes orgánicos y vegetales como seda, glicerina, aceite de trigo, el ácido hialurónico, y colágeno, etc. que permiten un lavado casi inmediato y utilizarse incluso en cabellos que han recibido un tratamiento de queratina o están teñidos.

Un cabello sano siempre es un cabello cuidado, y siguiendo las pautas adecuadas mantendrás una melena bonita incluso en verano.

Revista Tocado – Edición verano 2018