Des-motivación

IMG_3259

Una de las frases que más me han repetido a lo largo de mi vida laboral es la famosa “la motivación se trae de casa”. Y aunque en parte es cierto, no debemos olvidar que se alimenta principalmente de factores externos. Es más que habitual comenzar un trabajo, un proyecto o un propósito de año nuevo con muchísima ilusión y, según pasan las semanas, perdemos las ganas y transformamos toda esa positividad inicial en desidia y apatía. Por Érika Vera

Me encantaría proporcionaros una de esas fantásticas listas con 10 ideas para fabricar motivación, pero la realidad es que la motivación “intrínseca” (esa que nace de dentro) es casi como el santo grial de los libros de autoayuda. En todos dicen enseñarte a conseguirla, pero en ninguno se da la receta exacta o, si lo hacen, vendría a ser como las croquetas de mi madre, que aunque las hago al pie de la letra, como las de ella, ningunas.

Tener un personal motivado es un pilar fundamental en las empresas de éxito. Confiar que los trabajadores arañarán las piedras para encontrar motivación y así mejorar tu negocio es algo así como esperar que un coche se mueva sin gasolina. Ser un empresario motivado nos lleva más fácilmente a la consecución de nuestros objetivos, por lo tanto, este es un tema a tener en cuenta siempre.

La motivación es nuestro motor, el que nos incita al movimiento, y aunque a nivel psicológico y filosófico hay diferentes teorías, hoy no estoy aquí para escribir mi tesis al respecto. Hoy quiero escribir acerca de la otra cara de la moneda: la desmotivación.

Es mucho más fácil enumerar aquello que nos desmotiva que encontrar ese interruptor mágico que activa las ganas de levantarse de un salto, con una sonrisa en la cara, para ir a trabajar. Creo que si empezamos a eliminar conductas desmotivadoras podremos alcanzar metas que parecen imposibles de tantas veces que las intentamos y no las conseguimos.

Des-motiva que no reconozcan tu esfuerzo y tu empeño laboral y sólo se comuniquen contigo para tratar algún error cometido. El cerebro guarda en la memoria con más facilidad un comentario negativo que uno positivo. Es más, para neutralizarlo, se necesitan cinco mensajes positivos por cada mensaje negativo. Hagamos cuentas: pensar en cuántas veces un ser querido nos dice palabras bonitas y lo que nos cuesta recordar dónde, cuándo y cómo las dijeron pero, sin embargo, podemos describir con pelos y señales aquella vez que esa persona nos espetó con palabras menos agradecidas.

Des-motiva que “no se te pague por pensar”, una frase que jamás se me olvidará, dicha por un directivo de esos que dejan huella de cuyo nombre prefiero no acordarme. Como seres humanos necesitamos sentir que aportamos algo más que un automatismo sin alma ni cerebro. Necesitamos desarrollarnos en nuestros proyectos y, para ello, en ocasiones tendremos que equivocarnos. Esta oportunidad permite que crezcamos como profesionales. Mejores profesionales forman mejores compañías.

Des-motiva que por un sueldo piensen que tienes la capacidad de encerrar tus emociones y que no interfieran en tu día a día. Tenemos familia, vida, amores y desamores. El exceso de trabajo y rutina no facilitan encontrar un equilibrio con la vida personal y la falta de este equilibrio acaba pasando factura a nivel profesional. Por ello, países del norte de Europa apuestan por jornadas de trabajo intensivas y de menos de 40 horas semanales. La eficiencia no se encuentra en las horas de trabajo sino en la calidad de estas. Por ello es necesario empezar a replantearse muchos de los mandamientos laborales de este país.

Des-motiva que tu puesto de trabajo no sea el más adecuado para tus aptitudes. No hay nada peor que ver que en lo que falla una empresa es precisamente en tener al personal adecuado ejerciendo puestos de trabajo inadecuados. En la recepción de un salón no necesitas a una jovencita sin experiencia, necesitas una persona resolutiva con un gran carisma para atender al público, que tenga una vena comercial bien marcada y que sea capaz de ayudar a que el buen funcionamiento de un salón sea posible, por ejemplo.

Des-motiva que la comunicación no sea comprensible, que sea inespecífica o errónea. La comunicación ha de ser clara y fluida, no hay nada más dañino que los “correveydile”. La transparencia es la mejor de las políticas. No dar lugar a las malinterpretaciones es fundamental para una buena relación.

Des-motivan tantas cosas que al final se hace muy difícil tener éxito en la tarea de llegar siempre motivado al trabajo.

Las consecuencias de la desmotivación son superiores al esfuerzo de crear nuestro plan motivacional, algo que creo que no muchas empresas valoran adecuadamente. Mi propuesta es bien simple: si no sabemos motivar a un equipo, pongamos todos nuestros esfuerzos en, al menos, no desmotivarlos. En el momento en el que contratamos a alguien, es nuestra responsabilidad el profundizar en el conocimiento de algo más que las habilidades y conocimientos técnicos de esa persona. Es realmente necesario entender sus inquietudes, sus metas y saber de sus sueños.

Ha llegado la hora de entender que el mejor activo del que una empresa dispone es su personal. Pensar que lo más importante es el cliente ha quedado desfasado y los estudios han demostrado que no es cierto. Un personal motivado hará de tus metas las suyas, de tus ideales los suyos, defenderá tus sueños a capa y espada. Eso, queridos lectores, es hoy en día el mayor reto y la mayor de las victorias.

Tener experiencia laboral en peluquería no te hace válido explícitamente para un puesto de atención al público. Si tienes un concepto en tu salón concreto, necesitas perfiles laborales concretos y, si no tienes experiencia seleccionando personal, quizás necesitas contratar los servicios de expertos en el tema.

En este 2016 hablemos de algo más que de técnica. Este año hablemos de personas, de marketing, de plan motivacional, de plan comercial, de formación, de escaparatismo, de psicología. Completemos nuestra formación para ser profesionales aún más completos, para caminar juntos y dignificar la profesión que tanto amamos mejorando todos los puntos cardinales de nuestros negocios.

Porque un peluquero es algo más que un cortapelos para nuestros clientes, seamos algo más que artistas para nuestras empresas.